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[ENTREVISTA] Iñaki Llarena: “Un buen disco es un cantante y unas buenas canciones. Todo lo demás es absolutamente secundario”

Iñaki Llarena es, sin duda, uno de los productores referenciales en Navarra. En 2006 empezó a grabar y producir bandas tanto a nivel nacional en Estudios Aberin, su propio estudio, como a nivel internacional en estudios como los Black Bird de Nashville, Abbey Road o Konk Studios de Londres o Giant Wafer Studios de Gales. Además, desde 2013, está acompañado por Leire Aranguren en estos trabajos.

Con intención de conocer más en profundidad esta profesión, he tenido la oportunidad de conversar con Iñaki sobre producción, sobre cómo es un proceso de grabación de los grupos que pasan por su estudio y el trabajo realizado con ellos y sobre su opinión acerca de las mejoras tecnológicas que afectan al sonido. ¡Qué la disfrutéis!

¿Qué es para ti un productor? ¿Cómo explicarías su labor?

Un productor es una persona que trabaja un poco desde fuera pero que se hace con un proyecto que puede ser un grupo, un artista o lo que sea e intenta sacar lo mejor de él, desde el conjunto de canciones.

Tiene que saber cuáles son las mejores canciones e ideas, mejorarlas y adaptar todo lo que necesite ya sea el sonido, el estudio adecuado, el tipo de sonido, de  mezcla o de masterización. Y muchas veces, también, hay una parte extra musical de intentar apoyar al artista o a la banda, en el caso de que eso sea necesario. Esto depende de las circunstancias. Básicamente, sería como una especie de, en analogía, director de cine. Tampoco lo es exactamente pero podrían ir por ahí los tiros.

En un principio,  creo que un productor puede tener la potestad sobre varias cosas pero que, bajo mi punto de vista y mi opinión, el artista es el que tiene la última palabra. Es como si el guionista en una película mandase más de lo que manda habitualmente (risas). Yo creo que lo que un productor puede hacer es coger un artista, un grupo de músicos o un conjunto de canciones e intentar, desde una perspectiva externa, trabajar conjuntamente para mejorar el proyecto que tienen. Es como todo, si tienes una buena materia prima pues ya partes de una buena base. Y si tienes algo que hay que trabajar más pues hay que hacerlo y necesitas más tiempo, más esfuerzo y más de todo.

¿En qué momento te empezó a interesar la producción?

Yo no separo mucho la producción de lo que es la música, en el sentido de que a mí me gusta música desde muy pequeño. Mi primer disco me lo compré con cinco años y he sido siempre melómano. A partir de investigar sobre la figura de los Beatles, sobre quién era su productor, etc. me fue interesando más esa parte. Se veían fotos de cómo se grabaron las canciones y yo me preguntaba sobre como sería el proceso en el que, al final, termina habiendo un disco que es una cosa que a mí me gusta. Y, ahí, poco a poco me fue interesando más el sonido.

Yo tocaba la guitarra e iba haciendo mis pequeñas grabaciones e intentaba mejorar el sonido de la guitarra o de lo que sea, la grabación que haces, etc.

Empezó, por ahí, desde muy pequeño. Con cinco años empecé a comprarme vinilos, en lugar de comprarme juguetes y así. A mí me gustaba mucho la música, escuchaba mucho la radio y me gustaban mucho los Beatles. A partir de ahí, el regalo era elegir qué disco quería. Entonces, veníamos a Pamplona, a una tienda que había y elegía un disco de los Beatles. La señora de la tienda flipaba un poco diciendo que qué hacia ese niño ahí buscando discos de los Beatles. Y, luego, cuando ya fui más mayor, con 8 o 9 años, le decía que ese de John Lennon ya lo tenía y tal y a la señora creo que le hacía bastante gracia.

¿Cuál fue el primer disco que grabaste como productor?

El primer disco como tal yo creo que fue el primer disco de Sok (’13 mantracks’). Eran una banda de Pamplona del rollo Incubus y así. Creo que es de 2006 y sería el primer disco como tal.

¿Cuándo decides montar Estudios Aberin?

Realmente, no fue una decisión. Simplemente fue porque necesitaba un sitio para grabar y, bueno, como mis padres viven en una casa de pueblo de esas viejas y grandes, en una parte de la casa empecé a montar mi pequeño lugar donde hacía cosas de música. Primero tenía, imagínate, un amplificador, un micrófono y una grabadora y, después, fue un ordenador, una tarjeta de sonido mejor y más tarde no sé cuántos micrófonos más. Luego fue no sé qué y tal cosa y tal otra. Y, a partir de ahí, poco a poco y con unos amigos que empezamos a hacer un grupo, se dijo de hacer un local de ensayo y de poner ahí para grabarnos, etc. Así se hizo un cuarto que, más tarde, desapareció para convertirse en otra cosa. Ha ido expandiéndose y, con el paso del tiempo, me he ido haciendo con más metros cuadrados de la casa.

¿Dónde comienza tu trabajo con el artista: en el local de ensayo o directamente en el estudio?

Mi trabajo con el artista empieza casi antes, incluso, del local de ensayo. Empieza cuando quedan conmigo o con Leire y se dice de hacer un disco. Entonces, te pasan alguna grabación y ahí tú empiezas a ver cosas y a compartir música con ellos. Para mí eso es lo más importante. Es un trabajo importante. A veces, cuando no se definen bien esos parámetros en los que estás moviéndote y hay bastantes casos, o me han tocado bastantes casos, en los que puede haber muchos problemas. No has tenido ningún problema durante la grabación ni durante nada y luego salen durante la mezcla. Entonces se dice: “Esto no era lo que nosotros queríamos y tal”. Y, sin embargo, si de buenas a primeras estas hablando los mismos lenguajes esto no sucede. Uno de nuestros trabajos es escuchar mucha música. Eso es una de las cosas en las que estas preparado como lo mismo que un abogado tiene que conocer un montón de leyes, de casos y de casuísticas. En este caso, la casuística de la música es muy importante y es importante conocer absolutamente toda la música que puedas abarcar. Ósea desde death metal o grindcore súper extremo hasta música completamente diferente como un disco de Diana Krall o un disco de Carcass. Y todos esos los tengo en casa. Porque una de las cosas es que, con el paso del tiempo, te vas haciendo con una fonoteca lo más amplía posible.

Hoy en día con las nuevas tecnologías, evidentemente, es mucho más fácil acceder a toda esa música pero es importante tenerla y apostar por esos discos. Por eso muchas veces o el 100% de ellas cuando un artista o un grupo nos dice que se están fijando en unos discos como referencia, los compramos porque es bueno tenerlos, no solo escucharlos en Spotify. Los adquieres ya sea en formato digital o hasta en vinilo, donde puedas, porque eso te inspira un poco.

El siguiente proceso es ir al local de ensayo cuando ya has escuchado las canciones, ver un poco como se trabaja todo eso y, a partir de ahí, también verles como son como músicos, si hay alguna característica importante, algún defecto o alguna cosa que se pueda mejorar. Hay cosas que se ven en las grabaciones pero otras cosas se ven en el local. Para mí, es muy importante que las grabaciones sean lo más honestas posibles. Si el cantante quiere que su voz este afinada tiene que cantar afinado, si el batería quiere que su batería vaya a tiempo pues tiene que tocar a tiempo, etc. Esas cosas que parecen obvias pero que hoy en día no son tan obvias.

Y muchas veces se trata de arreglar después.

Yo, por ejemplo, intento huir de eso, por lo menos, en la mayor medida posible. Tienes todas esas herramientas y es muy fácil hacerte un disco entero tú mismo en casa. Digamos con toda la batería secuenciada, todas las voces con autotune y que te digan: “Mira como canto”. Pero eso no es cierto. Tú no cantas así y, luego, en directo se verá. Aunque lleves parafernalia en directo porque, hoy en día casi todo el mundo lleva autotune en pedales y cosas así, en algo se va a notar. Y yo soy partidario de lo contrario. Por eso, a mí me gustan las grabaciones antiguas y los discos antiguos porque son de verdad y son reales en una medida o en otra. El artista habrá repetido las canciones dos o tres veces pero era John Lennon quién cantaba con sus desafines, sus virtudes y sus defectos. Y era Bob Dylan, Led Zeppelin o quién sea. Por eso me gusta mucho y escucho mucha música antigua porque parece de verdad.

Claro, este es el motivo que te lleva a querer que se grabe todo a la vez

Sí, sin duda. Un grupo que no está preparado para grabar todo a la vez, para mí, ya está mintiéndole al público. Otra cosa es que haya una decisión creativa y se haga de otra manera pero, en mi opinión, la grabación por pistas hizo mucho daño. Tiene virtudes como que Stevie Wonder se grabase un disco él solo tocando prácticamente todos los instrumentos, Paul McCartney en su día o mucha gente. Yo no estoy en contra de los overdubs y de añadir cosas después pero tienes que tener a la banda ahí para tocar todos juntos y que sea realmente una banda.

Y que, luego, sea lo que va a sonar

Para mí, eso es importantísimo. Cuando tú le vas a decir al bajista que haga un arreglo concreto es mejor escuchárselo tocando a todos a la vez. Con ello puedes decirle: “Mira, ¿ves? Si haces esto en la grabación, si lo quitas o lo haces más simple puede que la voz salga más”. Esas demos con los artistas, para mí, son muy importantes y, por supuesto, que graben todos a la vez. Sea el estilo de música que sea.  A no ser que sea música electrónica que crece de patrones y es otro estilo conceptual de la música, que no tiene nada que ver. 

¿Intervienes en la estructura de las canciones de los grupos que pasan por tu estudio?

Sí. Si es necesario sí. Para mí, un productor tiene que hacer eso. En lo demás puede ser un producto de manera técnica pero si es necesario y, en la medida que me dejan y que yo lo veo, no me suelo callar las cosas. Me parece importantísimo porque considero que la estructura es una de las cosas más importantes. Para eso hemos tenido que estudiar mucho las estructuras de las canciones.

No sé, yo tengo unos apuntes de hace 1000 años, que no recuerdo ni de cuando son, con todas las estructuras de las canciones de los Beatles. Me las he mirado 200 veces simplemente para saber lo que hacían y dejaban de hacer. Es un estudio de, digamos lo que comentamos antes, casuística. Hay mucha gente que solo se fija en que amplificador llevaban o en como hacían esto o lo otro. Pero, a veces, es más importante fijarse en como hacían las estructuras, como salían de un solo de guitarra o como metían una parte para ensalzar luego el estribillo…etc. Ese tipo de cosas. Para mí, un buen disco es un cantante o cantantes y unas buenas canciones.  Todo lo demás es absolutamente secundario. En Metallica da igual el sonido que llevasen, si el bajista era muy bueno o no… No es que dé igual. Eso, por supuesto, es un plus pero lo importante era que tenían canciones y que tenían un cantante. Y lo mismo pasa con los Beatles o con quién sea. Para mí es lo importante. Da igual sí es un cantautor en plan James Taylor o Bob Dylan o si es una banda de death metal. Da igual, lo importante son las canciones. Y lo que diferencia muchas veces a un grupo que está ahí arriba de otro que no pues, evidentemente, también es la suerte, el estar ahí en el momento concreto… Pero, dentro de todo eso si tu vas a los estilos…

Kurt Cobain tenía una voz súper chula y hacía unas canciones increíbles y por eso Nirvana está dónde está. Y Foo Fighters cuando aprendió hacer canciones está dónde está. Y sin embargo, le costó más al principio  porque le ha costado, para mí, tanto cantar como hacer canciones. Con todos mis respetos que ya quisiera yo (risas).  Pero, por mucho que seas el batería de Nirvana, hasta que no haces un gran disco y no haces buenas canciones… Puedes tener toda la industria de música detrás pero necesitas la materia prima. Lo mismo que un guión en una película es muy importante, en este caso es lo mismo.

¿Prefieres trabajar en un proyecto desde cero con las canciones desnudas o con artistas que llegan ya con un sonido definido?

Me da igual. Me gustan las dos cosas.  Si hay un artista que tiene un sonido definido  porque ya tiene una trayectoria es cuestión de ver cuáles son las raíces que le han llevado a esa trayectoria. Es decir, si yo escucho a cualquier artista ahora, quiero saber cuáles son los grupos que le han influenciado y cuáles son los que influenciaron a esos grupos. Tú vas hacia atrás y esa escalera es muy importante que la hagas.

Y cuando es un grupo joven, evidentemente tienes más problemas. Esto es en el sentido de que, a veces, cuando la gente es joven es más impaciente y tiene más ganas de hacer las cosas cuanto antes. Entran en otras filosofías pero, por otro lado, tiene una parte creativa muy bonita. Esta es cuando ves crecer a un grupo y ves dónde estaba cuando los cogiste tú y ves dónde está ahora. Esto también te marca.

Pero, sí que es verdad, que de alguna manera nos gusta poner como un sello. No es que todos lo grupos suenen igual porque eso no me gusta para nada, todo lo contrario. Incluso, para mí, cada disco tiene que sonar completamente diferente. A no ser que seas ACDC (risas). Ese es su sonido, esa es su forma de trabajar y eso es lo que ellos quieren. Ya sabes a lo que te enfrentas cuando es un disco de ACDC. Pero, en el caso de otro tipo de artistas, para mí es importante que vayan evolucionando en su sonido, sus influencias, sus cosas y eso supone arriesgar. Y arriesgar, a veces, no sale bien como todo en la vida.  Pero es esencial para mí en todo lo que tiene que ver con el arte y esto se supone que es arte.  Tú sacas lo que tienes dentro pero, de alguna manera, si tú haces un disco cada dos años en ese tiempo escuchas muchas cosas, lees muchas cosas, vives muchas cosas y todo eso creo que se tiene que reflejar de alguna manera en un disco. No puedes estar pensando en hacer discos porque el anterior ya lo hiciste así. Eso me parece un aburrimiento aunque, en España, es uno de los sinos de los grandes grupos o de los grandes artistas. El entrar en esa dinámica. Y en España se estila mucho esa fórmula. El tema de investigar no se lleva mucho.

La verdad es que muchas veces se sabe quién ha tocado un disco cuando lo escuchas porque suena igual y ya se les asocia un sonido determinado por una serie de cosas.

Claro. Exacto. Para mí, es todo lo contrario. Todos los sonidos ya no solo entre grupos, evidentemente. Entre grupos por mucho que quieras intentar que Cero a la Izquierda suene como Ciclonautas es imposible porque son dos grupos diferentes. Aunque los dos hagan rock, su estilo de música son diferentes, su concepción de la música es diferente, lo que escuchan es diferente…etc. Lo mismo sucede con el resto de grupos. Yo creo que eso pasa mucho y nosotros lo que buscamos es eso, que cambien. 

¿Cuándo das por terminado un disco?

Yo no lo daría por terminado nunca (risas).  Hay un momento que, normalmente, suele ser el límite de fechas u otras cosas que pueden ocurrir por lo que haya un tope concreto. Pero, para nosotros, un disco no termina cuando le damos el máster al grupo o a la discográfica, cuando ya está masterizado. No termina ahí. Por decir un ejemplo para mí el disco de Cero a la Izquierda que salió a finales de octubre no ha terminado. Yo estoy pendiente, sin ser su manager ni nada, de cómo va a reaccionar ese disco en directo, cómo lo van a tocar, si hacen muchos conciertos o no y de que la cosa funcione. Porque eso es importante, porque nuestro nombre está ahí y cuando tu pones el nombre en alguna cosa es importante mantenerte cerca. Eso es algo que he ido aprendiendo con el paso del tiempo. Antes no lo hacía pero ahora sí.  Ahora, para mí, si tu nombre está ahí con el paso del tiempo significa que el disco ha cogido una trayectoria, que se ha tocado lo suficiente en directo, que la banda ya ha crecido. Por ejemplo, en mi caso, uno de los piropos más bonitos es que te digan, con bandas como Cero a la Izquierda que los has visto crecer,  que en directo suenan mejor que en los discos. Y en ese momento dices: “Perfecto. Eso es lo que quería” (risas). Porque eso es lo que quieres, que vayan mejorando. Cuando ya dicen que en el disco suena tal o cual, es que he manipulado demasiado.

No pero siempre el hecho de que sea mejor en directo, es mejor para el siguiente disco ¿no? Esto es algo que da más para la siguiente aportación.

Exacto. Tienen más herramientas y todo. En mi caso, los Beatles son como el grupo de referencia y si ellos, con el paso del tiempo, no hubiesen aprendido a tocar el piano, hubiesen tenido determinadas experiencias o investigando sobre música, su carrera se hubiese quedado en un grupo de quinceañeras. Esa carrera de lucha que hicieron entre todos los grupos de esa época, de los 60, intentando investigar, evolucionar musicalmente, ser mejores como, por ejemplo, los Beatles, The Beach Boys, The Rolling Stones… Y cuando tú oyes un disco en el que, en realidad, han pasado dos años como puede ser el ‘A hard day’s night’ que es del 1964 y el ‘Revolver’ que es de 1966. Hay una evolución brutal en el grupo y parece otro completamente diferente. Para mí es muy importante eso, saber que ha pasado en esos dos años para que un grupo cambie de una manera tan radical. Entonces, eso te lleva a preguntarte porque hoy en día no pasa y porque en España, por ejemplo, hay artistas que siguen sacando y haciendo discos que son muy parecidos a los que estaban haciendo prácticamente hace 10 años o más

Porque es lo cómodo, no se quieren complicar más.

Pero, esa incomodidad de los 60 en la que se hacían preguntas y otro tipo de cosas ya fuera arte, cultura, sociedad… Hoy en día no existe de la misma manera va todo más lento aunque parezca que va más rápido. Tecnológicamente va más rápida pero la sociedad se ha ido ralentizando mucho.

¿Cuál es la mejor lección que has aprendido en el estudio?

Aprendí una lección muy importante cuando hablando con Tchad Blake, que es uno de los productores e ingenieros más importantes de los últimos años que ha hecho The Black Keys, Arctic Monkeys, etc. Le pregunté qué cuál era el equipo de sonido o el equipo de estudio que tenía que tener. Y él me respondió que la pasión. Para mí, esa es la mejor lección que puedes aprender. Independientemente de que es un trabajo, que tiene que ser un negocio, de que hay momentos en los que lo pasas mal y días en los que, por lo que sea, tú personalmente no tienes el día para grabar o para escuchar música. Pero la pasión es importante. Y si se te acaba la pasión, conviértete en otra cosa. Es duro pero es así. Entonces, para mí, esa es una de las mejores lecciones que he aprendido.

¿Qué producciones han podido ser un referente para ti? Ya sea a nivel nacional o a nivel internacional.

De producciones internacionales sería toda la discografía de los Beatles aunque hay unos discos que me gustan más que otros. Por ejemplo, me encantan ‘Revolver’, ‘White álbum’ o ‘Abbey Road’. Pero, también, me gusta mucho como suena todo en la primera época. Me encanta todo lo que hizo George Martin con los Beatles.

También me gusta mucho una época de los Rolling Stones, que es la época en la que Jimmy Miller les está produciendo y Glyn Johns está de ingeniero. Estos son los discos que van desde el 1968 al 1972 o 1973, aproximadamente. Me encanta ‘Beggars banquet’.

De esa misma época que, para mí, son como los años dorados del rock serían los cuatro primeros discos de Led Zeppelin. No es que no me guste el ‘Physical Graffiti’, pero me parece que es una súper producción. Me gusta más la crudeza de ‘Led Zeppelin II’ o de ‘Led Zeppelin IV’. Eso digamos de discos antiguos.  Me apasiona toda la discografía de cualquiera de estos artistas.

En discos, de cara a la producción, me gusta mucho el sonido de Nashville. Me encanta Tchad Blake y todo lo que ha hecho, como ‘Bone Machine’ de Tom Waits. Me parece que es una obra de arte a nivel de producción. Para mí, es muy bueno.

Me gusta mucho, también, el segundo trabajo de estudio de Sheryl Crow que fue producido por ella misma junto con Tchad Blake. Me encanta como suena. Todo eso sería, por ejemplo, dentro del rock.

En cosas un poquito más experimentales, por ejemplo, hay un disco de Peter Gabriel que se llama‘Up’ que es del año 2002. Esta producido por el propio Peter Gabriel pero hay mucha gente metida ahí, entre ellos Tchad Blake. La producción de ese disco es una obra de arte y me encanta como suena.

En electro pop, me gusta mucho como está producido ‘Speak and spell’, el primer disco de Depeche Mode.

En metal me gusta mucho ‘Euthanasia’ que es un disco que hizo Max Norman junto con Megadeth en el año 96. También, puede ser un referente ‘The Black álbum’ de Metallica y, por supuesto, el ‘Nevermind’ de Nirvana.

Tampoco puedo separar las canciones del sonido. Muchas veces, para mí, es complicado.

También, por ejemplo, todo lo que ha hecho Jacquire King. Él es el productor, junto a Angelo Petraglia, de Kings Of Leon y, además, ingeniero y mezcla. Hacen las cosas conjuntamente en, menos el último, los cuatro discos anteriores. Quizás, los discos más famosos de ellos: ‘Because of the times’ o ‘Only by the night’.

Por ejemplo, también, me gusta mucho el‘Back in black’ de ACDC  porque es un disco en el que el sonido es el que tú esperas de una batería, un bajo y unos amplificadores Marshall sonando en un cuarto. Ahí el ingeniero Tony Platt hizo un gran trabajo y el productor Robert John “Mutt” Lange es buenísimo. Como canciones quizá me gustan más las del ‘Highway to hell’ y también el cantante Bon Scott. Pero, me gusta más porque es un cantante más a la antigua. Bon Scott se parece más al tipo del hard rock de Led Zeppelin. Y quizá, para mí, Brian Johnson es más como rasgado o impostado. Pero, sigue siendo un gran cantante. Esos discos de ACDC me encantan, me flipan.

Es que hay tantos que, si me tuviera que quedar con algo, no podría decir y lo pasaría fatal porque hay tantos discos que me alucinan y he escuchado tanta música que es muy complicado. Por ahí podrían ir los tiros.

Y de producciones, digamos, más recientes me gusta mucho, de este último año, el disco de Jacquire King que ha hecho con Kaleo que es un grupo islandés que suenan muy bien. Y me gusta tanto el sonido y las canciones como el grupo. Quizás, a veces, las canciones son un poco obvias pero me encanta. Me gusta mucho Jack White como productor de los últimos quince años. Todo lo que hace me encanta y me parece un tío súper creativo que lleva la producción a otro nivel. Todo lo que hace Dan Auerbach y Los Black Keys me encanta. Todos los discos que ha hecho Dan como productor me encantan. Para mí, Dan Auerbach y Tchad Blake son un tándem mítico. Todo lo que hacen lo escucho, lo compro o lo que sea porque es como a ver que han hecho esta vez. Ahí te vas inspirando y ves cosas. ‘A.M.’, el último disco de Arctic Monkeys, me parece uno de los mejores discos que han hecho en los últimos 10 años. Aunque no soy mega fan de Arctic Monkeys, me gusta el primer disco, me gustan las cosas entre medias pero ese último que sacaron me gusta mucho.

Josh Home, de Queens Of The Stone Age, me parece un buen productor y un buen artista. Es un grupo que ha ido evolucionando su sonido, a pesar de ser un sonido muy característico. Por ejemplo, ‘Like Clockwork’, el último disco de Queens of the Stone age, me encanta.

De panorama español, es complicado. Me gusta muchísimo, tanto el disco como la producción, del primer disco de Barricada. Me gusta como suena a pesar de que es un disco muy crudo. Suena como a disco grabado todos a la vez y a todo correr como sea. Pero suena a auténtico. Suena, para mí,  más auténtico que los discos de Leño quiénes podrían ser su referente. Leño era un poco más sobre producido para la época. Sin embargo, ese disco de Barricada me suena muy crudo, me suena a unos tíos con unos amplificadores Marshall intentando hacer rock and roll e intentando sonar lo mejor posible. Cantando guay y con grandes canciones. Me parece el mejor disco de Barricada y un referente del rock en España.

En producción es que tampoco sé decirte mucho porque la mayoría de las producciones que me gustan que están hechas aquí, normalmente están hechas por gente de fuera.

Tampoco escucho mucha música de aquí realmente. Santi García o Ricky Falkner son productores a los que de una manera u otra sigo y me parece que son referentes. Todo este tipo de gente que está ahora produciendo está sacando discos curiosos. En español, por ejemplo, me encanta el ‘Daiquiri Blues’ de Quique González. Esta hecho en Nashville y, para mí, es una de las mejores producciones que se han hecho por un músico español. La verdad es que no escucho mucha música en español.

Si te aporta más para ti y para tú trabajo

Sí y porque es la música con la que he crecido. Yo no he crecido con la música española o con el rock español. Barricada los escuché cuando tenía 13 o 14 años. Y a los Beatles los llevaba escuchando desde los 5 años. Y no tendría más de 10 años cuando escuché los primeros discos de Led Zeppelin o Deep Purple. Son discos que me han marcado. Entonces, es difícil cuando estás escuchando Lynyrd Skynyrd fijarte en Cicatriza por poner un ejemplo. Con todos mis respetos, no es por nada sino porque yo estaba en otra onda musical.

Por ejemplo, un grupo que me impresionó cuando salió fue Su Ta Gar que son un grupo en euskera pero que hacen un heavy metal súper potente y muy bien hecho.

También, me parece que Berri Txarrak son un referente musical que va evolucionando. Aunque Gorka Urbizu no se considere productor, yo creo que si lo es. Se puede considerar como uno de los mejores productores de los últimos años en el rock estatal. Él no es productor pero, al fin y al cabo, él está en canciones y otras cosas, aunque deje la producción en manos de otro. Pero, seguro, que él aporta mucho porque el sonido de Berri Txarrak siempre se mantiene con una esencia. Gorka Urbizu, para mí, sería prácticamente como el Dave Grohl de aquí. Todo lo que hace tiene algo de magia o tiene gracia ¿no? No sabría así decirte de muchos más. Me sorprendió cuando salió M-Clan porque eran un grupo que hacían rollo rock sureño. Pero en la época más comercial tampoco los he seguido tanto. Cuando los vi hace 1000 años, todavía no eran conocidos y me gustaron mucho. Me parecieron una súper banda de rock sureño en castellano que cantaba súper bien. Me sorprendieron con ‘Coliseum’, un disco que ha sido el menos exitoso de su carrera pero que a mí me encanta.

Nunca he sido mucho de Platero y tu ni de Extremoduro. Los he oído y tengo algún disco de ellos pero nunca los he seguido mucho. Me llamó la atención alguno de los primeros de Fito. Siempre me ha parecido que suena súper bien y tiene discos muy buenos. No sabría tampoco decirte así muchos más. Me cuesta porque es algo que no es que lo tenga en mente habitualmente en la música que escucho.

¿Cuáles son tus estudios de grabación preferidos y con qué ingenieros sueles trabajar?

En ingeniero podría trabajar con cualquiera porque de todos se aprende, sea el que sea. Si tengo que trabajar con alguien de la manera que lo hacemos nosotros, trabajaría con Leire. Los dos juntos. 

Como estudios de grabación favoritos depende del grupo, de lo que estés buscando y de la situación en la que estés. Pero por equipamiento como unos estudios que están al máximo nivel, yo diría los Black Bird de Nashville que son, posiblemente, los mejores estudios del mundo. En ellos tienes todo el backline que quieras, una colección de micrófonos increíble, nueve estudios a tu disposición con diferentes mesas de mezcla, de equipamiento, etc. Es como el paraíso para cualquier productor. Tienes ahí todas las herramientas necesarias y un montón de gente creativa a tú alrededor para trabajar.

También Real World Studios, el estudio de Peter Gabriel, tiene mucho encanto porque es una especie de pueblito en dónde estás en determinado sitio pero tienes a gente trabajando en otro. Es un ambiente muy creativo y muy cosmopolita, hay gente de todos los lugares. Y Abbey Road tiene la magia, aparte de que es un estudio muy bueno, de ser un sitio que tiene mucha historia.

Lo que importa es la experiencia que vas a vivir con el grupo. Evidentemente que influye todo: una sala, unos micrófonos, etc. Pero me parece más importante lo que influya en el grupo para tomar la decisión de ir ahí.  Depende del grupo, del momento del artista… Todo influye.

Por ejemplo, lo último que haría yo con un grupo que están muy mal entre ellos, sería llevármelos a un lugar completamente recluido donde solamente están ellos. Eso sería lo peor. Sin embargo, cuando tienes un grupo que son un grupo de amigos pues es una experiencia muy chula. Me parece eso muchísimo más importante que el micrófono que vayas a poner, que el amplificador con el que vayas a grabar o si la sala de grabación tiene no sé cuantos metros de alto por no se cuantos de ancho. Para mí, es todo un paso antes que todo eso. Y, realmente, la parte técnica es algo tan pequeño a lo que se le da demasiada importancia. Sobre todo, hoy en día, teniendo en cuenta la infinidad de posibilidades que hay con la tecnología. En la actualidad, prácticamente puedes llevar un estudio en la mochila y eso antes no pasaba. Me hubiera gustado conocer, por ejemplo, los estudios Trident en Londres porque es uno de los estudios donde se han hecho muchas grabaciones que, para mí, son referenciales. Ya no están y me hubiese gustado estar ahí aunque, para mí, igual se hubiese perdido parte del mito. Se te caería porque estas al trabajo y a otras cosas. A veces, conoces a gente de la que eres fan y, en ese momento, estás trabajando de una manera profesional. Y, entonces, en lo único que piensas es que la gente con la que estás trabajando se quede contenta. Luego, puedes salir, terminar el disco y seguir siendo un fan número uno de ese artista pero, en ese momento, te cuelgas la bata de profesional. Es imposible si no es así y tienes que mantenerlo. No importa cuando es una colaboración porque es un día en concreto pero cuando hay más responsabilidad, ahí tienes que ponerte más serio. Si tú llevas la batuta o no o como van las cosas y dejarlo claro, evidentemente.

¿Por qué discos te podemos conocer?

Muchos. Lo último que hemos grabado es ‘Campo de minas’ de Cero a la Izquierda. Realmente no se sí se nos puede conocer mucho por los discos porque en cierta manera pertenecen al grupo. No sé como explicarlo. Ósea, este no es mi banquete, yo solo soy el cocinero y tampoco tengo las recetas. Las recetas me las ponen ellos y yo intento cocinarlas de la mejor manera posible pero, realmente, el banquete o la celebración es del grupo ¿no? Y esto pasa siempre. Para mí, claro que coges cariño y tal pero siempre intentas dar un paso más, evolucionar y, sobre todo, que para el grupo marque un antes  y un después.

Hay discos que los he hecho con amigos y que, para mí, son esenciales. También tengo mucho recuerdo de los primeros discos que hice porque estaba empezando y tenía toda la fiebre de las cosas que se me pasaban por la cabeza en ese momento, de cómo mejorar esto o de cómo hacer lo otro. En mis primeras grabaciones en el extranjero. Todas las experiencias que he tenido fuera son impactantes porque siempre aprendes cosas y te das cuenta de que no eres lo suficientemente bueno, que tienes que mejorar en esto o en lo otro pero no podría decir ninguno.

Lo último que he hecho no es lo que yo soy, eso es lo que es Cero a la Izquierda, por ejemplo en este caso. Son ellos los que hicieron esas canciones en las que tú, simplemente, lo que haces es intentar plasmarlo lo mejor posible y que ellos se queden felices con eso que va a ser para toda la vida.

¿Qué es lo que busca un grupo que quiera contar contigo para la producción de su trabajo y que vaya a tu estudio?

No sé que es lo que buscan porque claro, independientemente, es lo que tienen ellos en su cabeza. 

¿Qué es lo que ofrecemos? Creo que lo que se ofrece es una producción total con mucho mimo, mucho esmero, voy a dedicar a tu disco muchísimas horas de mi vida que van fuera de lo musical. Ósea, independientemente, de pensar como va a sonar la caja o si voy a usar este amplificador de guitarra, etc. Me paso muchas horas de mi vida pensando en cómo sonará este grupo, que será lo mejor para ellos en esta canción, si hay que meterla o no o si ese arreglo de guitarra que hemos preparado estará bien. Estoy escuchando un grupo y digo esto lo tienen que escuchar Javi de Cero a la Izquierda o lo tiene que escuchar de Mariano de Ciclonautas. Esto estaría guay que lo escuchase quién sea. No sé, me gustaría que viese este vídeo no sé quién, cómo van las entradas de los conciertos… Es algo que va más allá.  Yo de lo que huyo completamente como productor es del trabajo mecánico. Es decir tú vas a venir hoy aquí y va a sonar muy bien pero esto es un estudio en el que tú vas y grabas. Yo intento grabar de la mejor manera posible y tú te lo llevas y ya está.

Sí, yo intento huir de eso, a no ser que digamos que la pista y el papel que esté jugando sea ese. Pero es algo que va mucho más allá de eso y ahí van muchas horas de sueño perdido, de momentos buenos, de momentos malos, de discusiones, de lloros…Va mucho más allá. Que luego dices: ¿Ha merecido la pena? Pues no sé si ha merecido la pena pero es mi forma de ser y de trabajar, no se otra.

Lo que vayan buscando, no sé. Habrá gente que busque el rollo de grabar todos a la vez. Por ejemplo, El Drogas estuvo hace un año grabando unas canciones y tal lo que buscaban era ver como era la experiencia de grabar todos a la vez.  Bueno pues bien, pero eso lo puedes hacer con cualquiera. Hay gente que busca lo que llaman el sonido americano porque como yo tengo experiencia fuera y tal. Bueno pues sí, pero para eso coges a un guiri ¿no?

Me refiero a cosas que son parte de eso pero digamos que todo el mundo va más allá.  Va en el aspecto de lo que te he dicho yo., de escuchar música, de estar muy pendiente, de querer saber qué tal te va y qué tal va el disco... Eso creo que es algo que nos puede clasificar dentro de un estilo de producción.

¿Puedes destacar una producción de la que hayas disfrutado de manera más especial?

Cuando tienes responsabilidad sobre algo, es complicado que disfrutes. Es muy complicado. No sabría decirte porque es complicado porque siempre hay algún resquicio, siempre hay cosas que tienes en mente. Normalmente más que disfrutar de una producción en concreto, he disfrutado de las experiencias. Experiencias de viajar al extranjero, experiencias de trabajar con artistas que, para mí, son como ídolos o de músicos y productores que son increíbles y que yo estaba ahí de ingeniero, grabando o lo que sea. Más que un disco exacto que me haya marcado, han sido las experiencias. Viajar a Abbey Road a grabar es una súper experiencia, hacer un disco de 24 canciones como eran Ciclonautas en, prácticamente, un fin de semana es una súper experiencia. Estar grabando en Nashville con una de las súper estrellas del country es una súper experiencia. Irse a Gales en una furgoneta y grabar allá un disco en un estudio que está en medio de los montes y que no hay absolutamente nada, también es una súper experiencia ¿no?

 No sé yo me quedo más con eso que, quizás, con un disco concreto porque eso es una de las aristas del disco. Luego tiene otras muchas en las que puede que haya momentos en los que lo has pasado mal porque no llegabas a tiempo para las mezclas, porque no estabas inspirado o porque hay cosas que no te han gustado de cómo han quedado y cambiarías… Cuando tienes la responsabilidad sobre algo, para mí, es muy complicado realmente disfrutar completamente de todo sino que hay momentos en los que disfrutas mucho.

¿A qué tres artistas españoles te gustaría poder producir?

De lo que no he producido ya supongo.

Lo que tú quieras porque te puede apetecer volver a trabajar con alguien.

Me gustaría volver a trabajar con todos lo artistas con los que he trabajado porque siempre puedes tratar de mejorar las cosas con las que no te has quedado a gusto o ellos no se han quedado a gusto.

Españoles me gustaría trabajar en algún momento con Robe porque me parece que es un artista bastante creativo y es una de las personas con más creatividad que hay ahora en el panorama español. Es un artista que intenta cambiar y evolucionar a otras cosas.

También con cualquier grupo joven que tengan muchísimas ganas  de tirar para adelante. Sobre todo con grupos jóvenes que tengan muchas ganas, que quieran liarse la manta, que vamos que no se paren y que confíen en ti. Digamos que con todos los Cero a la Izquierda que haya en el panorama español. Prefiero eso a otros grandes artistas que no sepa en calidad de que vas a estar dentro del disco sin menospreciar a nadie, por supuesto. Me parecen grandísimos artistas todos pero prefiero con gente que tenga muchísimas ganas de hacer discos increíbles.

¿En qué producción estas trabajando ahora mismo?

Ahora estoy terminando de mezclar el disco de Tracción que es un grupo de Pamplona que hacen así tipo metal. Y estoy trabajando con un artista que se llama Xabi Garayalde, que antes tenía un grupo que se llamaba Choice. El año pasado hicimos un disco con él. Y es un disco de música electrónica. Leire y yo estamos mezclando este trabajo que se llama ‘Garayalde’.

Actualmente hay mucha proliferación con respecto a la tecnología para mejorar el sonido y retocarlo hasta dejarlo perfecto y que, en algunas ocasiones, consigue que el resultado final pueda parecer irreal.  ¿Cuál es tu opinión con respecto a este tema?

Yo no estoy en contra de la tecnología, al contrario, parece que evoluciona y creo que es parte de cuando tú tienes una herramienta y la utilizas mucho. Lo mismo pasó cuando salieron los sintetizadores, la música cambió.

Pero sí que estoy en contra cuando la tecnología se convierte en una excusa

que no te hace esforzarte en tu faceta de músico o de ejecutante, intérprete, de artista. Ahí surge un problema que tenemos, sobre todo, en las nuevas generaciones en las que claro como existe el autotune no hace falta que afine, como existe el protools no hace falta que toque bien la batería...etc. Creo que eso es un error por la propia idiosincrasia de nuestro país de intentar coger siempre el camino fácil. Quizá, no somos una sociedad muy llevada a la competitividad y eso tiene un parte buena y otra mala. Y la parte mala es que cuando tenemos un camino fácil, intentamos siempre buscarlo sea el que sea. Y eso es muy complicado porque tienes que encontrar la forma de convencer a un cantante, que lleva diciendo desde el primer día que existe el autotune, que su obligación es cantar bien. Lo mismo que tú obligación es hacer un buen sonido, adecuado a ese grupo y que suene lo mejor posible. Esa exigencia muchas veces los músicos no se la ponen, sobre todo, la gente joven. La gente joven está muy habituada a escuchar discos que son completamente de plástico.

El inconformismo tiene una traba muy importante con la facilidad de las nuevas tecnologías para corregir ese tipo de cosas y si tú lo utilizas como una herramienta de corrección de una cosa concreta me parece muy bien. Pero cuando lo utilizas como una norma, que es lo que le pasa a la gente, a productores y a bandas tienes un problema muy gordo.

Pero esto no viene de ahora, viene de los años 80 por decirte algo. En cuanto se empezaron a hacer muchos retoques sobre los discos surgieron los problemas.

Antes hablábamos de que pasar tantas horas dentro del estudio debe ser algo duro, ¿hasta que punto es importante que el productor domine la parte psicológica, más allá de las cualidades musicales?

Es esencial, por encima de la parte técnica. Es mucho más importante que el músico este a gusto. Es decir si yo tengo que elegir entre una toma en la que el guitarrista está bien, está contento y la banda funciona en la que se me ha caído o estropeado un micrófono, me da igual. Yo lo dejo. Pero es que el timbal dos no va a sonar. Me da igual. Ya me inventaré algo para que suene el timbal dos. Y si no suena me da igual porque esa toma ha sido la correcta. Han entrado de después de comer y venían de buen rollo, contando chistes y se han hecho tres tomas perfectas. Sin embargo, han fallado dos de los tres micrófonos que hay en la guitarra, pues ya está. Me da igual.

Hay una cosa que suelen hacer bastantes productores que es coger al cantante y ponerlo delante de un micro y después ir probando varios micrófonos distintos. Ahora voy a probar este micrófono con este previo y con no sé que. Eso yo no lo haría en la vida. Eso lo haces cuando tienes 18 años y quieres probar todo en el mundo. Pero eso me parece una tontería.

Tú tienes el cantante ahí y tienes que ir a fuego con la voz, con lo que tienes ahí preparado y no perder una hora de estudio o el tiempo que sea en probar 200 micrófonos. No, se acabó. A fuego con ello. Sobre todo, es por el bien del músico. Es que este micrófono concreto con este previo concreto es lo que mejor funciona para la voz y no es así.

Este micro y esta voz ahora. ¿Cómo canta el tío? ¿Está cantando guay y me suena bien? Pues ya está. Pero si hay algo que te suena chirriante o absolutamente mal, claro que se cambia pero no voy a ir a todos los micros que tenga el estudio y a empezar a elegir uno por uno. Es algo que se centra en la parte técnica y no me parece lo correcto. Todo lo contrario. Ósea no, tengo un tipo que está deseando cantar, está motivado pues adelante. Y si no está motivado pues que venga otro día.

A día de hoy cualquiera puede montar un estudio en su casa, ¿crees que está bien valorada la profesión del productor musical o técnico de sonido en la actualidad?

Sin duda. Es maravilloso que todo el mundo se pueda grabar en su casa, es genial. Lo primero porque van a entender mucho mejor la producción, como se graba, cuáles son los problemas que pueden tener al grabar. A mí me pasa mucho con la gente del clásico, cuando vas a meter unas cuerdas a un disco. La gente del clásico que está acostumbrada a grabar discos, va y en un momento lo hace, afinan el tono, etc. Y, luego, puede haber gente muy buena dentro de la música clásica que no está acostumbrada a grabar discos para otro tipo de proyectos, solo en grabaciones con orquesta. A esa gente le cuesta muchísimo más porque les cuesta a adaptarse a los cascos, al estudio,… Por supuesto es muy bueno.

Sin embargo, en la producción, necesitas a alguien. No en el hecho de que necesites una mesa de mezclas o una grabadora como pasaba antes. Ya no lo necesitas. Necesitas alguien que te guíe, que te aporte y que haga mejor música y eso es imposible de conseguirlo. Y, por ejemplo, no hay ningún problema en que haya imagínate un grupo que diga “me lo quiero grabar todo yo solo, solamente quiero que nos guíes con las canciones y luego lo grabamos todo en mi estudio o lo que sea. Después tú lo mezclas o haces lo que sea”. Porque la mezcla si que es una parte en la que hay que tener muchos más conocimientos para hacer cosas chulas. Sobre todo, cuando hay dificultad. Pero, en este aspecto, estoy completamente a favor y me parece que es una de las ventajas de la nueva tecnología.

¿Cómo ves la situación del productor en la actualidad?

Para mí, es un negocio cambiante y hay muchísima gente que está montando un estudio con lo que digamos que hay demasiada oferta para la demanda que hay. Pero, también, hay muchos grupos ¿no?

Y lo que comentábamos antes que hay mucha gente que se graba. Entonces, tú simplemente tienes que diferenciarte por algo. Esto no quiere decir que el mejor productor sea el que más discos está haciendo o el que está ganando más grammys. Puede que sea el que más contactos tiene y, por supuesto, será bueno. Seguro que es bueno pero, dentro de los buenos, igual sí que es el que más contactos tiene o el que justo ha dado con la tecla adecuada y ha tocado con un grupo que le ha dado muchos éxitos. Pues ese productor estará más en demanda que otro que, igual, tiene más potencial pero no es tan conocido. Entonces, eso es complicado de llevar.

Para mi, lo importante es el conocimiento y lo que puedas aportar desde tu conocimiento y desde tu forma de ser, tu pasión, etc. Y eso no es algo que un grupo no se lo pueda hacer. Pero, cuando quieres ir más allá y mejorar como artista y probar cosas nuevas, es muy difícil que a ti se te ocurran cosas. Entonces es necesario que haya una tercera persona, que te va a entrar ahí y que te puede decir esto o lo otro.

Otra cosa es que seas cerrado musicalmente o cerrado de forma creativa y que no quieras saber nada de eso, que lo único que quieras es que haya un buen micrófono, una buena mesa de mezclas o lo que sea ¿no? Entonces ahí, realmente, el productor tiene poco que hacer en los tiempos que corren y más con el paso del tiempo. Cada vez habrá menos pero si eres muy creativo pues buscarás gente que aporte algo a tu creatividad. Luego, está ya el valor de eso. Después podemos entrar en muchos términos para calcular el valor de eso. ¿Cómo se calcula lo que George Martin hizo por los Beatles? Pues no se sabe, es incalculable.

Muchas veces no se sabe que se aporta y no se trata de que la grabadora vale X, el micrófono X, etc. Va mucho más allá. Eso es como veo la profesión, con mucha oferta, poca demanda y por lo tanto tiene que haber diferenciación y una de las diferenciaciones para mí es tu forma de ser. Como tú seas, la forma de trabajar, el bagaje que lleves escuchado y tu forma de comprender la música que haga el otro a la hora de portar. Esa es la clave para mí.

 

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